Coronavirus y la alarma desde Wuhan

Llevamos unos días con una alarma internacional creciente alrededor de un brote de coronavirus humano en la ciudad de Wuhan, región de Hubei, en China. Debido a la repercusión en prensa/televisión/redes sociales a nivel nacional e internacional, hemos pensado que debíamos aportaros algo de información al respecto.

¿Qué son los coronavirus (CoV)?

Los coronavirus son una amplia familia de virus que normalmente afectan sólo a los animales. Algunos tienen la capacidad de transmitirse de los animales a las personas, es decir, son zoonóticos. Se han descrito muchos coronavirus que pueden usar los mamíferos como reservorios u hospedadores intermediarios (como los murciélagos).

Morfología de los coronavirus

Cabe destacar que la infección por coronavirus, una vez que éstos han infectado a humanos, puede transmitirse de persona a persona, normalmente tras el contacto cercano (toses, estornudos e incluso, hablar) con un paciente infectado, por ejemplo, en espacios cerrados como centros de salud o lugares de trabajo. Producen cuadros clínicos que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves.

 

¿Cómo se transmite y cómo se muestra la infección por coronavirus?

Las manifestaciones clínicas de una infección por coronavirus dependen en gran medida del tipo de virus y el estado de salud de la persona, pero los signos clínicos más comunes incluyen los propios de un resfriado común, destacando síntomas respiratorios, fiebre, tos, disnea y otras alteraciones de la respiración. También se han notificado síntomas gastrointestinales, incluyendo diarrea. En los casos más severos, la infección puede causar bronquitis o neumonía (bien sea neumonía viral directa o favorecer una neumonía bacteriana secundaria), síndrome respiratorio agudo severo, fallo o insuficiencia renal e incluso la muerte.

Hasta ahora el coronavirus más conocido había sido el SARS-CoV, tras un brote epidémico a finales de 2002 en Asia de Síndrome Respiratorio Agudo y Severo (SARS), en el que se infectaron más de 8.000 personas y que tuvo una mortalidad del 10%. Desde el año 2004 no ha habido ningún caso conocido.

En septiembre de 2012 hubo un nuevo brote, esta vez bautizado como Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), en el que el virus no se transmitía fácilmente de persona a persona, y la mayoría de personas infectadas no transmitían el virus. El MERS-CoV tuvo una mortalidad del 35%.

 

El CoV de Wuhan

A finales de diciembre de 2019 se notifican los primeros casos de un nuevo coronavirus, denominado 2019-nCoV, en la ciudad de Wuhan, con una población cercana a los 11 millones de personas.

Al contrario de lo que se pensó en un principio, las autoridades sanitarias chinas han confirmado que se puede transmitir de persona a persona. Hasta el momento no se conoce exactamente la gravedad y capacidad de transmisión.

Se ha confirmado, igualmente, que el coronavirus necesita un ser vivo para poder transmitirse, así que no hay problema con un posible contagio a través de paquetes, sobre, etc, enviados desde zonas infectadas.

Se cree que el 2019-nCoV se transmite principalmente por el contacto directo con las secreciones respiratorias de un animal o persona infectada (gotas respiratorias) o con las mucosas de otra persona infectada (nariz, boca, ojos); parece poco probable la transmisión por el aire a distancias mayores de 1-2 metros.

El periodo de incubación se ha estimado entre 2 y 12 días, pudiendo llegar hasta los 14 días. A diferencia con SARS-CoV, este coronavirus sí que puede contagiar durante el período de incubación, momento durante el cual el portador no muestra síntomas, motivo por el cual la expansión está siendo muy rápida.

Sus síntomas son, en general, más leves que sus «compañeros» SARS-CoV y MERS-CoV, pudiendo producir secreción y goteo nasal, tos, fatiga, dolor de garganta y cabeza, fiebre, malestar, dificultad para respirar e incluso neumonía. Los paciente que registran síntomas más graves son personas mayores con diabetes, inmunodeprimidas, con cáncer o EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

 

¿Cómo podemos prevenir la infección?

Las mejores acciones a tomar para prevenir la infección es el uso de mascarillas, la ventilación de interiores, evitar lugares donde haya acumulaciones de personas y, lógicamente, aplicar unas normas adecuadas de higiene como lavarse las manos con frecuencia (con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas), toser o estornudar sobre el codo, utilización de pañuelos de papel desechables,

Además, se debe evitar el contacto directo con personas que padezcan sintomatología de infecciones respiratorias, y mantener una distancia mínima de 1 metro con ellas.